
No estarás preparado. Así reza el cartel de Sucker Punch, y es una verdad como un templo. Puedes creer que las apariencias rara vez engañan, pero en realidad, rara vez no lo hacen.
Si os digo que Sucker Punch es un dramón, puede que os extrañe, pero no por ello es menos verdad, lo que ocurre es que el marco en el que la historia se desarrolla es profundamente imaginativo, colorido, visualmente caótico y absolutamente envolvente. El film posee una musicalidad prodigiosa, que hace que tengamos la sensación de estar en un videoclip durante todo...